Volvíamos a jugar en el campillo del Sagrat Cor, pero esta
vez contra un rival directo: Daumar. El día pintaba lluvioso, como de hecho
acabó siendo, pero como a Fernando Alonso, nos va mejor así.
Empezaba el partido con un caos en los dos equipos, que
parecía más un campo a campo que un partido. Dos golazos de Miguel desde medio
campo concentraron al equipo recordándoles que habían venido a ganar.
Antes de acabar el primer cuarto un gol de Daumar ponía en
duda al equipo, que contestaría con decisión. Ya en el segundo cuarto, un gol
de Juan, fruto de un robo y pase de Álvaro, nos daban confianza, y las
intervenciones de nuestro portero, Santi G., seguridad. Más tarde, un latigazo
seco de Nacho dejaba el marcador en 1-4.
El tercer cuarto se presentó seco, no como el tiempo. Daumar
comenzaba a presionar pero lo único que consiguieron es chutar a un muro. No lo
digo por Santi G, sino por la pared que había detrás y que Santi G. aprovechaba
para, al volver el balón, lucirse con una palomita. En el último cuarto llegaron los tres golitos para finiquitar lo que
vendría siendo el 1-7.
Después algunos vinieron al plan de Pàdua. Hicimos los deberes, comimos y vimos nada más y nada menos que La Princesa Prometida.

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